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Por último, la forma más grave de lesión vertebral es la fractura-luxación. A consecuencia de traumatismos de muy alta energía, se rompen los ligamentos que unen a las vértebras entre sí, y dos vértebras contiguas pierden su relación fisiológica. Esta pérdida de posición distorsiona también la forma del canal medular y, por dicha razón, en muchas de estas lesiones se produce una lesión de la médula espinal (figura 3).
El tipo de tratamiento más indicado para cada lesión dependerá, esencialmente, del tipo de fractura y de la presencia de lesión neurológica. Otros factores a tener en cuenta son la edad y las expectativas del paciente.
El tratamiento conservador, habitualmente, consiste en colocar un corsé rígido (de yeso o de plástico) durante unos tres meses. El tratamiento quirúrgico se basa en practicar una fijación interna intentando corregir la vértebra deformada y obtener una estabilización sólida. |